CCUSA en duelo por el fallecimiento del Papa Francisco

    21 de abril de 2025
    El gráfico muestra una imagen de perfil del Papa Francisco de blanco contra un muro de piedra con el texto "Recordando al Papa Francisco: 1936 - 2025"

    En respuesta al fallecimiento del Papa Francisco, la Presidenta y Directora Ejecutiva de Caridades Católicas de EE.UU., Kerry Alys Robinson, emitió la siguiente declaración: 

    A lo largo de su histórico papado, el papa Francisco inspiró a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a vivir como lo hizo Cristo. Como profeta moderno, el papa Francisco ha sabido leer los signos de los tiempos y nos ha despertado a un cambio significativo en nuestro comportamiento, tanto dentro de la Iglesia como en el mundo. Los complejos desafíos como la pobreza extrema, el sinhogarismo, las enfermedades mentales, la migración forzosa, el cambio climático y la guerra no le han intimidado; le han partido el corazón y le han inspirado a pedir un mundo más misericordioso, caritativo, justo y centrado en los demás. 

    Más que cualquier otra figura pública de su época, el papa Francisco predicaba con el ejemplo. Su autenticidad provenía de su fe radical en Dios y su compromiso de seguir los pasos de Cristo. Decía lo que pensaba y sus acciones coincidían con sus palabras con una coherencia poco común. El Papa Francisco irradiaba empatía. Pasó tiempo en campos de refugiados, hospitales, prisiones y países devastados por la guerra. Decía la verdad al poder. Celebró su cumpleaños centrándose en los demás: pasando tiempo con mujeres y hombres sin hogar o con niños enfermos. Llamaba habitualmente por teléfono a personas que habían sufrido para ofrecerles ánimos y oraciones. Inclinó la cabeza y pidió nuestra bendición antes de dar su bendición inaugural como papa. Rechazó el palacio apostólico en favor de una sencilla habitación en Santa Marta. Fue un papa del pueblo, un papa de sorpresas, un papa de alegría y un papa de ternura.

    Mientras lamentamos esta profunda pérdida, es imposible no recordar muchas imágenes poderosas y conmovedoras del papa Francisco: imágenes icónicas de él lavando los pies de reclusos, de mujeres, de musulmanes; selfies exuberantes con adolescentes; interacciones alegres con parejas de recién casados y niños; y su abrazo cariñoso y afectuoso a un hombre de 53 años afectado por neurofibromatosis. En 2019, cuando el Papa Francisco recibió a los líderes políticos de Sudán del Sur en el Vaticano, se arrodilló para besarles los pies, implorándoles que no volvieran a la guerra civil.

    Sin falta, el Papa Francisco pidió una cosa a todas las personas con las que se reunía: “Recen por mí”. Hoy, y en los días, semanas, meses y años venideros, sigamos rezando por el Papa Francisco. Recemos también con fervor para que su extraordinario ejemplo de altruismo, humildad y servicio siga guiándonos hacia una mejor versión de nosotros mismos y un mundo más santo. Seamos personas profundamente generosas; personas que se acercan a sus vecinos y les ayudan; personas de justicia, paz y caridad; personas de consuelo, sanación, esperanza y la Misericordia; personas que, como nuestro querido papa Francisco, irradian la luz y el amor de Jesucristo.

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