Garantizar que ningún padre tenga que ver a su hijo pasar hambre
Ver a tus hijos sin comer es una de las experiencias más duras que cualquier padre pueda imaginar. Por suerte, Sam* ya no tiene que enfrentarse a esa realidad.
Sam, padre soltero con cinco hijos menores de 13 años, perdió su trabajo al no poder encontrar una guardería asequible y estuvo a punto de perder su piso. Cada céntimo que ganaba se iba en pagar el alquiler, lo que le dejaba las estanterías vacías cuando llegaba el momento de alimentar a sus cinco hijos.
Caridades Católicas ayudó rápidamente a Sam a inscribirse en un programa de autosuficiencia familiar que ayudó a inscribir a sus hijos en Medicaid para cubrir sus necesidades de salud y determinó que su familia reunía los requisitos para recibir asistencia nutricional suplementaria. Tener acceso fiable a alimentos asequibles y nutritivos supuso una enorme diferencia en la calidad de vida de Sam y su familia.
Tras cubrir sus necesidades básicas, su asesor ayudó a Sam a solicitar ayuda financiera a corto plazo mientras solicitaba un empleo a tiempo completo, lo que le permitió recuperar su empleo en unos meses.
Para Sam y su familia, el hambre es cosa del pasado, y esperan que siga siendo así.
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