Esperanza para el futuro

25 de agosto de 2017

Cuando la inundación de diciembre de 2015 sumergió el condado de Jefferson, la casa de la familia "M" sufrió daños importantes. La madre, el padre y los dos hijos evacuaron, pero volvieron a vivir en la casa porque no tenían familiares ni vecinos que pudieran alojarlos. El estrés de vivir en condiciones tan difíciles les pasó una factura salvaje: Papá, a los 30 años, cayó muerto de un aneurisma cerebral seis meses después. Mamá no podía mantener a los niños con los ingresos de su trabajo a tiempo parcial en una panadería, y estaba demasiado afligida y conmocionada para seguir adelante con el proceso de recuperación. Los chicos se hundieron en la depresión, y uno de ellos le dijo a un profesor que quería una pistola para la Navidad de 2016 para poder "ir al cielo y volver a ver a mi padre." Los gestores de casos de Caridades Católicas de San Luis se convirtieron en el salvavidas de la familia. Además de evaluar los daños en la casa y conseguir fondos para las reparaciones, los gestores de casos ayudaron a mamá a atender todos los detalles que habían surgido tras la muerte de su marido y también la ayudaron a aceptar que sus hijos necesitaban terapia profesional. La vida nunca volverá a ser "normal" para esta familia, pero ahora que los chicos están recibiendo terapia y su casa está siendo reparada, hay esperanza de nuevo para el futuro.

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