Soy Susan Guzmán, y soy una estudiante mexicana que estudia y trabaja en los Estados Unidos de América. Mi sueño es convertirme en maestra, pero desafortunadamente, mi sueño parece ser ilegal de perseguir.
Mi estancia en Estados Unidos no estaba autorizada. Llegué con mi familia en la primavera de 2001. Para cumplir mi sueño necesitaba obtener un título en educación, y necesitaba trabajar para poder pagar la matrícula. Sin embargo, no tenía estatus legal. Mi situación me impedía obtener ayuda financiera. No podía conducir porque no podía solicitar el carné de conducir. No podía pagar la matrícula ni el material escolar. Temía constantemente que me deportaran a México y perdiera mi sueño.
Sabía que tenía que encontrar una solución a mi problema. No quería quedarme ilegalmente y perderlo todo. Me enteré de Caridades Católicas Diócesis de Stockton Servicios Legales de Inmigración en el Consulado de España en agosto de 2013. Solicité el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia). El programa me dio permiso para estudiar y trabajar legalmente en los Estados Unidos. Ahora tengo un número de la seguridad social, lo que me permite tener mejores oportunidades. Por ejemplo, actualmente trabajo en la empresa Amazon y gano suficiente dinero para cubrir mis gastos de educación y manutención. Ser participante del programa DACA me permitió solicitar becas estudiantiles. DACA es un cambio de vida, y ya he invitado a mi hermana a aplicar a través de los servicios de Inmigración de Caridades Católicas. En general, todo lo que ha proporcionado DACA ha sido crucial para mí como estudiante y trabajadora. Ha satisfecho muchas necesidades básicas que me esforzaba por conseguir.