Consejos de un consejero sobre el miedo, la ansiedad, la depresión y las crisis espirituales
Con los rápidos cambios provocados por el COVID-19, existe un increíble nivel de estrés para todos en el país. Estamos preocupados por nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras finanzas y nuestros seres queridos. Hemos visto efectos generalizados sin precedentes en nuestra vida, como la suspensión de todas las misas y la cancelación de grandes acontecimientos deportivos. Entonces, ¿cómo podemos hacer frente al caos de la pandemia?
Opte por lo sano
Tres cosas clave: comer bien, mantenerse físicamente activo y dormir bien. Aunque parezca simplista, seguir estos puntos básicos mejorará la salud, reforzará el sistema inmunitario y es bueno para prevenir la ansiedad y la depresión.
Cuando estamos preocupados o deprimidos, nos alejamos de estas tres actividades. Tendemos a comer comida basura porque es más fácil que cocinar, pero ingerir grandes cantidades de carbohidratos, azúcares y grasas puede provocar picos de azúcar e insulina en sangre. Cuando los niveles de azúcar e insulina se disparan, se liberan las hormonas del estrés. Una dieta equilibrada mejora la salud mental.
Del mismo modo, cuando estamos deprimidos, es menos probable que realicemos actividad física, pero el ejercicio provoca la liberación de endorfinas, lo que mejora el estado de ánimo y reduce el estrés.
Por último, cuando el estrés altera nuestra rutina, la tentación es distraernos viendo la televisión o conectándonos a Internet hasta altas horas de la noche. Pero no dormir lo suficiente, o incluso cambiar involuntariamente a un horario más nocturno, es agotador para el organismo, lo que pone a prueba nuestro sistema inmunitario y nuestra salud mental.
Mantener la rutina
Cuando te enfrentes al caos, mantén la estructura normal de tu vida en la medida de lo posible. Pregúntate qué harías normalmente y hazlo en la medida de lo posible. Obviamente, habrá interrupciones, pero intenta mantener la continuidad en áreas clave.
Si trabajas desde casa y normalmente llegas a la oficina a las 8 de la mañana, asegúrate de levantarte, desayunar, ducharte y vestirte para estar listo para empezar a trabajar a las 8. Si vas al gimnasio después del trabajo, intenta hacer ejercicio en casa cuando acabe tu jornada laboral. Si tus hijos meriendan y ven la tele después del colegio mientras preparas la cena, deja que merienden y vean un programa mientras estás ocupado en la cocina.
La rutina puede ser un factor estabilizador y ayudar a reducir los sentimientos de ansiedad, o la sensación de estar fuera de control o atascado que suele acompañar a la depresión.
Mantente conectado
El distanciamiento social ha provocado, y seguirá provocando, sentimientos de aislamiento y soledad. Estamos acostumbrados a ver a nuestros amigos y a relacionarnos con la gente en el trabajo o en la escuela. Afortunadamente, la misma tecnología que nos permite teletrabajar o participar en la educación a distancia puede utilizarse para mantenernos conectados con nuestros amigos y seres queridos.
Utiliza la tecnología de forma creativa. Considere la posibilidad de quedar para tomar un café virtual, noches de juegos con webcams o karaoke en una plataforma de videoconferencia. Aunque no sea lo mismo que estar realmente allí, el uso creativo de la tecnología puede ayudar a salvar la distancia hasta que pase la crisis y podamos estar con nuestros seres queridos.
La oración como ancla
La imposibilidad de asistir a Misa y recibir la Comunión es una dificultad increíble para los fieles. Pero aún podemos confiar en nuestra fe durante estos tiempos difíciles. Tómese cinco minutos para leer el Evangelio del día. Tómese 10 minutos para rezar la Coronilla de la Divina Misericordia. Tómate 20 minutos para rezar el rosario en familia. Tómese 30 minutos para ver una de las muchas misas retransmitidas en directo desde las parroquias de la diócesis.
Reforzar nuestra vida de oración y mantenernos comprometidos con nuestra fe nos recuerda que no estamos solos, sino que formamos parte de una comunidad extendida, que reza a diario con los demás y por los demás.
[Michael Horne es psicólogo clínico y director de los servicios clínicos de Catholic Charities Diocese of Arlington. Reimpreso con permiso del Arlington Catholic Herald en catholicherald.com].