La magnitud de la convocatoria

    18 de diciembre de 2024
    Una única vela brilla dentro de un adorno de cristal con suaves luces brillando en el fondo

    Cada día, a lo largo y ancho de este gran país, familias y personas se ven desafiadas espiritual, física y emocionalmente a llevar cruces que no pueden soportar por sí mismas. En muchas situaciones han agotado sus recursos, sus apoyos y a sí mismos. Temen la noche, temen el día, lo temen todo. Se dice que esta generación de jóvenes es la más ansiosa que ha existido nunca. Les cuesta imaginar que algo pueda ayudarles, ni siquiera Dios.

    En este vacío entra Catholic Charities, tratando de proporcionar consuelo y esperanza a través de la fe y la compasión. Los miembros de nuestro equipo trabajan incansablemente para ayudar a tantas familias como sea posible, estirando los limitados recursos en todas las direcciones para mantenerlos a flote y, con suerte, avanzar hacia la sostenibilidad. Se trata, a todas luces, de una ardua tarea diaria. Los miembros de nuestro equipo se enfrentan a menudo a retos abrumadores al tratar de atender a los pobres, los vulnerables y los oprimidos.

    Durante este hermoso tiempo de Adviento, anticipamos la venida de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, como niño encarnado y como juez justo al final de los tiempos. Nos consuela Mateo 25, donde Jesús nos dice que servir a los que tienen hambre, a los que están desnudos, a los que no tienen casa, a los que están en la cárcel, a los enfermos y a los forasteros es servirle a Él. Santa Teresa de Calcuta explicó la buena nueva del Evangelio en cinco sencillas palabras: "Tú me lo hiciste a mí".

    También nos consuela el Salmo de hoy, en el que leemos: "Porque él rescatará al pobre cuando clame, y al afligido cuando no tenga quien le socorra. Se apiadará del humilde y del pobre; salvará la vida de los pobres". El creador del cielo y de la tierra nos ha pedido a cada uno de nosotros que seamos sus manos y sus pies en el mundo. Cuando reconocemos la magnitud de esa llamada y quién nos llama, no podemos evitar decir: "Bendito sea Yahveh, el Dios de Israel, el único que hace maravillas. Y bendito sea por siempre su glorioso nombre; que toda la tierra se llene de su gloria".

    En verdad, nuestra fe nos asegura que Dios está con nosotros. Rezo para que juntos nos preparemos para acoger a Emmanuel en nuestros corazones y en los corazones de quienes buscan esperanza a través de nosotros.


    El diácono Gary Tester es presidente de Caridades Católicas de Florida Central y secretario de Dignidad Humana y Solidaridad en el gabinete del obispo John Noonan.

    Inscríbete para recibir las oraciones y reflexiones de CCUSA en tu bandeja de entrada.