La mejor parte
Judas era conocido por ser un ladrón.
Jesús puso a Judas a cargo de la bolsa del dinero.
¿En qué estaba pensando Jesús?
No romperá la caña quebrada
ni apagará la mecha que arde débilmente.
Un guía bueno y cariñoso ilumina el camino a casa. Jesús quería que Judas se centrara en lo único necesario, la parte mejor (cf., Lc 10, 41-42).
En el evangelio de hoy, Jesús comprende que el tiempo se acaba. Sus enemigos —que quieren matarlo— se acercan.
Son seis días antes de la Pascua, antes del sacrificio de Jesús. Él viaja a Betania para cenar con Lázaro, Marta y María. Cada uno de estos hermanos se encontró con Jesús de una manera poderosa, y todos ellos son testigos del amor de Jesús que cambia la vida.Lázaro, que fue resucitado por Jesús, es un testigo tan poderoso que se convierte también en objetivo de los enemigos de Jesús. Marta responde mediante el servicio. Y la generosa unción de María a Jesús pone de manifiesto lo profundamente que ha correspondido a su amor. Los tres ponen en práctica las palabras de Jesús: "Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes” (Jn 13, 15).
Judas también estaba en la cena, pero estaba ciego ante los testigos que tenía delante. Sólo podía pensar en el dinero. Jesús, con delicadeza, intenta ayudar a Judas a enfrentarse a su pecado y a cambiar su enfoque: ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Pero Judas no tenía oídos para oír. Peor aún, su corazón estaba cerrado a las palabras de Jesús; termina traicionando a Jesús. No hace ningún esfuerzo por soltar la bolsa del dinero.
Devolver el amor de Jesús, como hicieron María, Marta y Lázaro, y seguir sus palabras da lugar a una comunión con él que comienza aquí y dura para siempre. Y estar en comunión con Jesús da esperanza en su victoria y mueve a compartir su amor: cuidando de los pobres y estableciendo la justicia. Sí, necesitamos cosas materiales, pero“la polilla y la herrumbre”los destruyen. Lo único necesario es permanecer en Cristo; él es la mejor parte.
“El servicio de la caridad es... una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia...Se ha de tener muy presente que «la actuación práctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo’”.Papa Benedicto XVI, Sobre el servicio de la caridad, 11 nov. 2012.
David Werning es Director de Compromiso con la Política Social en Caridades Católicas de EE.UU.