Mantener la esperanza

    11 de abril de 2025
    Sitio web de la reflexión sobre la Cuaresma 2025

    ¡Terror por todas partes!

    Suena como nuestro mundo actual, ¿verdad? No podemos mirar a casi ningún lugar del mundo y no ver conflictos, guerras, catástrofes naturales, destrucción, desplazamiento de millones de personas y pérdida de vidas, por nombrar algunos. Además de todo eso, se han perdido muchos fondos y recursos para hacer frente a estos inmensos problemas a nivel local, nacional y mundial.

    Los que trabajamos en agencias como Caridades Católicas o Servicios de Socorro Católicos podemos sentirnos como Jeremías en la Primera Lectura de hoy: perseguidos y denunciados por las buenas obras que hemos intentado hacer.Sí, incluso Jesús se enfrentó a la lapidación y a un posible arresto por vincular sus buenas obras a su intimidad con el Padre. Y como sabemos, ese arresto llegaría en la noche del Jueves Santo.

    Sin embargo, a pesar de todo, Jeremías, Jesús y cada uno de nosotros tenemos motivos para la esperanza: una esperanza que nos impide caer en la desesperación final y continuar con esas buenas obras que rescatan la vida de los pobres y vulnerables. Es esa esperanza la que permitió a Jeremías cantar al Señor y alabarlo. Es la esperanza que permitió a Jesús cumplir su misión. Y es esa misma esperanza la que nos sostiene y nos permite seguir adelante en estos tiempos de sentimientos inciertos y peligrosos.

    Entonces, ¿cómo lo hacemos?

    Aunque ya no trabaje en las Caridades Católicas de mi localidad, esa agencia sigue siendo un socio vital para mi trabajo pastoral en mis dos parroquias.Recientemente dirigí allí un retiro para el personal sobre Mantener la esperanza. Ofrecí los siguientes tres puntos críticos que considero necesarios para mantener la esperanza:

    Oración y meditación: Nos enraízan, nos devuelven al momento presente y nos ayudan a gestionar los miedos a lo desconocido. Fomentan la calma, la resolución firme y nos capacitan para afrontar el futuro con claridad y paz. Debemos mantenernos centrados interiormente en estos tiempos de incertidumbre.

    Comunidad: Las conexiones con los demás nos fortalecen. No estamos solos. Nuestras relaciones con los amigos, la familia y la comunidad crean una red de apoyo fundamental. Al tender la mano, compartir cargas y ofrecernos apoyo mutuo, reforzamos nuestras capacidades de resiliencia colectiva.

    Servicio: Canalizamos nuestras luchas interiores en acciones hacia el exterior y seguimos sirviendo y marcando una diferencia positiva en la vida de los demás siempre que podemos. A pesar de los nuevos obstáculos, siempre habrá oportunidades ante nosotros -aunque sólo sea en pequeñas formas- en las que ayudamos a otro y le aportamos algo de esperanza que, a su vez, alimenta nuestra propia esperanza.

    Cada acto de amor y gesto de bondad importa y marca la diferencia. Como dijo la santa patrona de una de las parroquias que superviso, Santa Teresa de Calcuta: ¡Haz las cosas pequeñas con gran amor!


    El Diácono Lucio Caruso ha ejercido su labor pastoral durante casi 50 años, 16 de ellos en Caridades Católicas. Hoy es administrador pastoral en dos parroquias multiculturales y multilingües de la Arquidiócesis de Louisville.

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