Nada será imposible para Dios
El contraste entre la primera lectura y el Evangelio de hoy es sorprendente. En la primera lectura, Adán oye la voz de Dios, pero se esconde con miedo, temeroso de presentarse ante Dios en su desnudez. María, aunque "muy turbada" por el mensaje que le dirige el ángel Gabriel, responde ofreciéndose plena y libremente a Dios.
¿Con qué frecuencia nos escondemos con miedo cuando Dios nos pide que salgamos de nuestra zona de confort? Pregúntate a ti mismo: "¿Me ha impedido el miedo buscar nuevas oportunidades o mayores responsabilidades? ¿Ha inhibido mi capacidad de establecer y perseguir objetivos audaces para mi proyecto o programa? ¿Me ha impedido acoger a personas de diferentes orígenes, culturas e ideologías? ¿Me ha impedido el miedo vivir el plan de Dios para mi vida?"
Recuerda que "En él también fuimos elegidos, destinados según el propósito de Aquel que realiza todas las cosas según el designio de su voluntad" (Ef. 1:11). En lugar de escondernos en el miedo, esforcémonos por seguir el ejemplo de María, que confía plenamente en el plan de Dios para nuestra vida. Tengamos el valor de entregarnos plena y libremente a Dios, confiando en que nada será imposible para Dios.
Allison Cavazos es Directora de Promoción de Catholic Charities of Central Texas en Austin.