Misericordia y una verdad incómoda

    4 de abril de 2025
    Sitio web de la reflexión sobre la Cuaresma 2025

    He oído decir que la fe cristiana tiene como objetivo “consolar a los afligidos y afligir a los cómodos”. En las lecturas de hoy vemos ejemplos de esto último.

    En la lectura del Libro de la Sabiduría, los “malvados” traman un plan para hacer daño al “justo”, porque sus buenas obras y su mera presencia entre ustedes les provocan una sensibilización de sus propios defectos. Del mismo modo, en el pasaje del Evangelio de Juan, los enemigos de Jesús conspiran para matarlo porque sus palabras y sus milagros les inquietan profundamente.

    Trabajo en el ámbito de la defensa de los inmigrantes, que es un espacio extremadamente incómodo en este momento. En este clima de sentimiento antiinmigrante, muchos de nosotros estamos siendo criticados por decir lo que sabemos que es la verdad: que la mayoría de los inmigrantes en Estados Unidos, lejos de ser peligrosos o delincuentes, son miembros trabajadores y apreciados de nuestras comunidades. Desde una base de fe, proclamamos que los migrantes son preciosos a los ojos de Dios, creados a su imagen y semejanza, y dignos de respeto.

    Como ha enseñado repetidamente el papa Francisco, la presencia de los migrantes entre nosotros nos recuerda a todos una verdad incómoda, pero fundamental: que ninguno de nosotros está completamente en casa en esta vida. Todos estamos en un viaje de regreso a Dios. Él llama a los migrantes un “icono contemporáneo del pueblo de Dios en camino”.

    Y lo vuelve a recalcar en tu mensaje de Cuaresma para 2025:

    “Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante”.

    Todos somos viajeros en esta vida. Si esto es cierto, ¿cómo tratamos a nuestros compañeros de viaje, en particular a las personas vulnerables que se desplazan, a los migrantes en busca de seguridad y libertad?

    En esta Cuaresma, recordemos que todos estamos llamados a identificarnos con los migrantes y, por ello, a tratarlos con la máxima dignidad y respeto. Vivir esto y decir esta verdad puede resultar incómodo, pero es fundamental para la vida cristiana. Al fin y al cabo, así es como esperamos que los demás nos traten a nosotros, con la misma misericordia con la que Dios nos acogerá al final de nuestro viaje.


    Anna Gallagher es directora ejecutiva de Catholic Legal Immigration Network, Inc. (CLINIC).

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