Vive esta oración
Nuestro Evangelio de hoy plantea una pregunta sencilla: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?". Qué tesoro conocer la respuesta a esta pregunta.
Todos los días de la vida de Jesús, María y José rezaron con él la misma oración cada mañana y cada tarde. Desde el día de su nacimiento en Belén, pasando por el exilio en Egipto, y luego cuando se hizo joven en Nazaret, rezaron en los buenos y en los malos momentos y enseñaron a Jesús a hacer lo mismo.
Su oración se rezaba en voz alta como testimonio de su creencia -como era costumbre para todo el pueblo judío hasta nuestros días- y procede del sexto capítulo del Deuteronomio: Shema Yisrael Adonai eloheinu Adonai ehad. Escucha, Israel. El Señor, nuestro Dios, es el único Señor.
Podríamos llamarla una oración centrada que comienza y termina el día reconociendo que no se trata de nosotros, sino de Dios. Que todas las cosas no están bajo nuestro control, sino que todas forman parte de Su Divina Providencia. Que hay un Dios creador y dueño. Y este Dios es "Nuestro Dios". Una afirmación tan sencilla permitió a María, José y Jesús dejar que las ansiedades de la vida se desvanecieran. "¡Te reconozco, Señor, que tienes un plan para mí y que soy tuyo!". Qué alivio.
Pero esto es sólo la primera mitad. "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Fíjate que no es "mi" Dios, sino que es "Nuestro Dios". Todos estamos unidos. Cada uno de nosotros vive por Él y con Él y en Él, en la unidad del Espíritu Santo. Él es Nuestro Padre, que está en los cielos. Tenemos un origen compartido y una esperanza común. ¿Cómo no amar al prójimo y ayudarle a descubrir este gran tesoro que es nuestro Salvador? Y vivir en comunión nos exige atender las necesidades físicas y mentales de nuestro prójimo, especialmente de los más vulnerables. Por supuesto, nos esforzamos por hacer precisamente esto con cada acto tangible de amor en cada uno de nuestros ministerios y apostolados.
Si vivimos esta oración, como hizo la Sagrada Familia, llegaremos a reconocer de verdad que "no hay otro mandamiento mayor que éstos".
El diácono Kevin M. Sartorius es director general de Catholic Charities of Eastern Oklahoma.