Una invitación a pedir, a buscar, a llamar

    13 de marzo de 2025
    Sitio web de la reflexión sobre la Cuaresma 2025

    La oración de Ester encarna el corazón de la justicia social: un clamor por la liberación de la injusticia y la opresión. La oración de Ester nos recuerda que, incluso cuando los sistemas parecen estar en contra de la justicia, el valor y la confianza en la providencia de Dios pueden capacitarnos para dar pasos audaces. Su ejemplo nos llama a persistir en la defensa de los derechos, asegurándonos de que las comunidades vulnerables no sean olvidadas.

    El personal de Caridades Católicas se pone a diario en la brecha por las personas y familias que se enfrentan a la pobreza, al sinhogarismo, a los desafíos de la inmigración o a la exclusión social. Nuestro trabajo requiere valentía: desafiar sistemas injustos, abogar por cambios políticos y alzar la voz por aquellos que se sienten impotentes. Estas palabras tienen hoy un gran significado para nosotros, mientras suplicamos a los líderes públicos que preserven los servicios vitales que evitan que las personas caigan aún más en la pobreza y la opresión.

    El Salmo 138 destaca la fortaleza que proviene de confiar en la fidelidad de Dios. Quienes trabajan en los servicios sociales a menudo se enfrentan a necesidades abrumadoras y recursos limitados. Sin embargo, al igual que el salmista, estamos llamados a creer que nuestros esfuerzos, por pequeños que sean, contribuyen a la gran obra de justicia y compasión de Dios. Esta confianza sostiene nuestra misión, incluso cuando el progreso parece lento.

    La invitación de Jesús a ”pedir, buscar y llamar”refleja la perseverancia que se requiere en la labor de justicia social. El personal de Caridades Católicas debe buscar continuamente recursos, pedir apoyo y llamar a las puertas de los responsables políticos, los donantes y los líderes comunitarios para garantizar la ayuda que necesitan nuestros clientes. Además, la regla de oro de Jesús —”haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”—se alinea directamente con el compromiso de Caridades Católicas de defender la dignidad de cada persona.

    En última instancia, las lecturas de hoy afirman que la misión de Caridades Católicas no es solo trabajo social, sino una vocación espiritual arraigada en la fe, el amor y la justicia. Al combinar la defensa, la compasión y la oración, quienes servimos en este ministerio nos convertimos en instrumentos de la Misericordia de Dios, transformando el luto en alegría y el dolor en plenitud para innumerables vidas.


    Tina Andrade es presidenta y directora ejecutiva de Caridades Católicas Hawái, donde lleva trabajando más de 22 años, habiendo comenzado como directora de Identidad y Misión Católica. Nacida y criada en Hawái, Tina tiene tres hijos, dos perros y un nieto.

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