Un amor que trascendió el tiempo y el espacio
San Agustín sabía que en lo más profundo de la persona humana hay una inquietud que sólo puede satisfacerse cuando descansa en Dios. Descansar en Dios requiere conocer y hacer la voluntad de Dios. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en un tiempo determinado, y Dios nos coloca en esos momentos en que se nos necesita. Él bajó del cielo en forma humana como un niño para traer luz a nuestra oscuridad. Y a través de su vida nos enseñó cómo adorar al Padre y amarnos unos a otros.
Cada uno de nosotros en Catholic Charities tiene la oportunidad única de disipar la oscuridad en las vidas de quienes luchan contra la pobreza y la vulnerabilidad con los dones que aportamos a nuestro trabajo. Como nos recuerdan las lecturas de hoy: "Quien dice que está en la luz, pero odia a su hermano, sigue en las tinieblas". ¿Llevamos la luz del amor de Dios a quienes servimos? ¿Abrimos mentes y cambiamos corazones compartiendo la importancia de nuestro trabajo con colegas, comunidades o voluntarios? ¿Conocemos y amamos a nuestro prójimo? ¿O contribuimos a la insensibilidad que rodea a cualquier comunidad a la que servimos negándonos a verlos como hermanos y hermanas?
Mientras seguimos celebrando este tiempo de Navidad, que recordemos la profundidad del amor del Padre. Un amor que trascendió el tiempo y el espacio para nuestra salvación. Que recordemos también que seguir a Jesús significa amar a todos nuestros hermanos y hermanas como Él nos amó, especialmente a aquellos que nos resulta más incómodo amar. Que cada uno de nosotros experimente y comparta el amor, la bondad y la compasión de Dios en toda su plenitud hoy y todos los días.
Cindy Self es Directora de Voluntarios de Catholic Charities Archdiocese of New Orleans.