El impacto del tornado amenaza con algo más que daños físicos
A principios de la primavera de 2015, Caridades Católicas de Wichita, Kansas (CCW), respondió a un devastador tornado que arrasó los barrios de la ciudad.
El personal de gestión de casos/respuesta ante catástrofes de CCW ayudó a una familia compuesta únicamente por abuelos y nietos, siendo los primeros los tutores legales de los segundos. La abuela estaba postrada en una silla de ruedas y acababa de someterse a una operación cardiaca cuando el tornado se abatió sobre su casa. No se encontraban en la mejor situación para capear el temporal, por no decir otra cosa, incluida la económica. La familia dependía de los ingresos por discapacidad y de los cupones de alimentos para cubrir sus necesidades cotidianas. Además, no tenían seguro para la casa, que perdió el tejado durante el tornado.
El personal de CCW entró en acción y se asoció con el grupo local "Organizaciones Voluntarias Activas en Catástrofes", que consiguió voluntarios para prestar los servicios de reparación del tejado y un proveedor local que ofreció los suministros a un precio ligeramente superior al coste. Si no se hubiera construido un nuevo tejado antes del 31 de julio de 2015, los nietos habrían sido colocados en hogares de acogida y la abuela en una residencia de ancianos local. Afortunadamente, gracias a una subvención de emergencia concedida por CCUSA, el personal de CCW pudo mantener a la familia unida.