Wednesday of the third week of Lent, 2023
"Jesús dijo a sus discípulos:
"No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas.
No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento". Mt.5: 17-19
En la primera lectura de hoy, Moisés enseña a los israelitas la Ley de Dios para que pudieran comprender que están hechos a imagen de Dios y prepararlos para la venida de Cristo. La Ley prohíbe lo que es contrario al amor de Dios y muestra lo que es esencial para que la luz de Dios brille sobre ellos.
En el Evangelio, Jesús revela la "Nueva Ley", o la "Ley del Evangelio". Es la obra de Cristo mismo, bien resumida en el Sermón de la Montaña. La Nueva Ley cumple y perfecciona la "Antigua Ley", dando esperanza a los pobres, a los humildes, a los afligidos y a los puros de corazón, mostrándoles el camino hacia el "Reino de los Cielos."
Para muchos, las palabras "ley" y "obediencia" provocan una primera reacción de rebeldía casi adolescente. Afortunadamente, a medida que crecemos, nos damos cuenta de la necesidad de una ley que nos ayude a vivir en armonía y a tener paz interior. A medida que interiorizamos la ley de Dios, la vemos más como un don de Amor, un don de Dios mismo imposible de comprender plenamente, pero el único Amor capaz de llenar nuestros corazones y nuestras almas.
En Catholic Charities, en nuestro trabajo diario con los pobres, experimentamos tanto el sufrimiento como la felicidad de aquellos a quienes servimos. Como líderes, se nos pide cada día que les animemos mostrándoles el amor de Cristo. Porque sólo Cristo puede reformar nuestros corazones, raíz de todos los actos humanos, donde elegimos entre el bien y el mal, y donde se forman la esperanza, la fe, la caridad y todas las virtudes.
En resumen, seguir la ley de Dios es la única manera de que podamos tocar un poco del cielo en la tierra. No debemos tener miedo de proclamar el Evangelio. La ley de Dios es Amor en acción, y nosotros estamos hechos para el Amor.
Roberto Partarrieu es Director Ejecutivo de Caridades Católicas de la Diócesis de LaCrosse.