Nos ha dado luz

    7 de diciembre de 2023
    Gráfico de reflexión de Adviento, día 5. Pinceladas en acuarela de ramas de árbol de Navidad en blanco y verde pálido.

    En nuestra primera lectura de Isaías, no puedo ignorar la cruda realidad de la violencia permanente en Tierra Santa, el mismo lugar al que se hace referencia como la Tierra de Judá, que abarca tanto Israel como Palestina. El cántico profético retrata una ciudad protegida y mantenida en paz, subrayando el poder del Señor para humillar a los encumbrados, haciendo que se desmoronen y queden reducidos a polvo. La guerra actual es como una distorsión de esta visión de la justicia de Dios: en lugar de derribar a los que están en las alturas, se está masacrando a la gente.

    Como resultado de esta guerra, la Navidad se ha cancelado en Belén.

    ¿Cómo es posible que en el lugar de nacimiento de Cristo Jesús no se celebre la entrada encarnada del Hijo de Dios en la historia de la humanidad?

    Mientras me planteo esta pregunta, me acuerdo de la gente de mi propio barrio aquí en Seattle, WA, en Estados Unidos, para quienes quizá la Navidad también se haya cancelado. Tal vez la violencia que cancela la Navidad es la de la adicción, la pobreza, la inseguridad alimentaria, un sistema de inmigración roto e injusto, los abusos domésticos y sexuales, los asesinatos policiales, la esclavitud moderna en forma de trata de seres humanos, un sistema de justicia penal sesgado y discriminatorio, la violencia armada, las enfermedades mentales, la exclusión, el aislamiento, la soledad. Tanta violencia puede aparentemente quitar la luz de Cristo de la Navidad.

    Pero entonces el salmista nos recuerda que "El Señor es Dios, y nos ha dado la Luz". Recibir la luz de Dios no es un acto pasivo, sino una llamada a la acción: brillar, ser y dar luz. El acto de cancelar la Navidad en Belén es un acto de valiente solidaridad con los vecinos que sufren la violencia de la guerra.

    Mientras atravieso esta temporada sagrada, quiero reflexionar sobre las acciones que puedo emprender para arrojar luz sobre la injusticia, mantener la fe ante un mundo que sufre y cultivar la paz a nivel personal, interpersonal y colectivo. Os invito a uniros a mí, y al Espíritu Santo, en la co-creación de la paz y la justicia en nuestras comunidades y en nuestro mundo.


    Kelly Hickman es Directora de Desarrollo de Jesuit Volunteer Corps (JVC) Northwest y Presidenta de la Conferencia de San Vicente de Paúl en la Parroquia de San Eduardo de Seattle, WA, donde reside.

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