Jueves de la cuarta semana de Adviento de 2022

    22 de diciembre de 2022

    Muchas personas acuden a Catholic Charities buscando un vuelco a la realidad de sus vidas. ¿Qué persona hambrienta no querría tener un frigorífico lleno o qué persona sin hogar no querría tener su propia casa, no sólo para hoy, sino para siempre? A veces sus expectativas nos agobian y sus frustraciones contenidas o su desesperación nos desbordan. Sabemos que no podemos "chasquear los dedos" y arreglarlo todo por ellos. No es así.

    Entonces, ¿de qué hablan las lecturas de hoy? Hablan de la esperanza visible de que puedan surgir situaciones mejores en la vida de quienes parecen no tener nada que esperar. La esperanza depende de su capacidad de ver la posibilidad de obtener lo que necesitan. Pero, ¿cómo pueden ver esa esperanza si nosotros no se la mostramos?

    Somos la luz que permite que el potencial de las personas se refleje en ellas. Cuando podemos dejar que nuestro amor por la dignidad de cada persona brille a través de nuestras palabras y acciones mientras les ayudamos, cuando tenemos la verdadera esperanza de que ayudarles en su momento de necesidad marcará una diferencia positiva. Cuando estamos abiertos a su potencial, ellos estarán más abiertos al cambio. Cuando creemos en las personas, ellas pueden empezar a creer en sí mismas. Y esa fe puede empujarles a emprender acciones que introduzcan cambios positivos en sus vidas.

    Sí, necesitan nuestra ayuda ahora mismo, pero ¿no estamos formados para proporcionar ayuda? Si esa ayuda no se da con una dosis de esperanza válida, si esa ayuda no se da con un espíritu amoroso, es sólo un parche temporal que no toca su corazón con la energía de la esperanza.

    Cuando María cantó su primer Magnificat, era una joven pobre de una aldea remota, embarazada pero no casada, y que llevaba un extraño mensaje en su corazón. Sólo cuando Isabel la vio y lloró de alegría, María vio el reflejo de esa esperanza en su propia vida y pudo cantar cómo Dios actuaba a través de ella para cambiar el mundo.

    La Hermana Mary Louise Stubbs, DC, ayuda actualmente a los ministerios de las Hermanas en países con pocos recursos buscando los recursos necesarios a través de los Servicios de Proyectos Internacionales de las Hijas de la Caridad. Pasó muchos años en Caridades Católicas y en sistemas de servicios comunitarios, además de desempeñar diversas funciones en servicios relacionados con la atención sanitaria.

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